martes, 5 de enero de 2016

“(...) y arrodillándose le rindieron homenaje” / Relato desconcertante.

Epifanía del Señor – Ciclo C (Mateo 2, 1-12) 3 de enero de 2016
Dos reflexiones:




“(...) y arrodillándose le rindieron homenaje”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.


El 6 de enero de 1995, el P. Peter-Hans Kolvenbach, S.J., en ese tiempo, Superior General de la Compañía de Jesús, tuvo una Alocución a la Congregación General 34ª, reunida en Roma, en la que afirmó lo siguiente:

"Nuestro hermano Pedro Teilhard de Chardin manifestó repetidas veces su deseo de que la solemnidad hoy celebrada cambiara de nombre, o al menos de prefijo. Para resaltar que festejamos el día en que Nuestro Señor deviene transparente desde el fondo de todos y de todo como fuente y como meta, como alfa y como omega, esta solemnidad debería denominarse 'dia-fanía' en lugar de 'epi-fanía'. Porque no se trata propiamente de una repentina irrupción en la historia de Quien es su Creador y Salvador, sino más bien de una misteriosa y silenciosa 'dia-fanía' mediante la que Cristo alumbra el verdadero fondo de todo ser, obrando en todo y por todo para conducir todo hacia la plenitud, hasta que Dios sea todo en todos, en la realidad total (1 Cor. 15,28). Teilhard declara que no lee la historia de los magos como una 'verdad fotográfica', sino como una verdad luminosamente indicativa de Quien llena el universo con su presencia dinámica, del Único que da sentido a nuestra historia, del Dios siempre mayor en todo y para todos".

La fiesta que celebramos hoy nos recuerda que la voluntad de Dios es manifestarse a todos los pueblos a través de su hijo hecho hombre. Reconocer al Hijo de Dios en este niño es un acto profundo de fe que nos compromete a reconocerlo en toda la humanidad y en toda la creación, presente y actuante: “Luego entraron en la casa, y vieron al niño con María, su madre; y arrodillándose lo adoraron. Abrieron sus cofres y le ofrecieron oro, incienso y mirra. Después, advertidos en sueños de que no debían volver a donde estaba Herodes, regresaron a su tierra por otro camino”.

El encuentro con el Señor, nuevamente encarnado en medio de nuestra historia, nos invita a volver a nuestra tierra por otro camino. El año que comienza debe ser un momento para recomenzar nuestra caminada hacia la plenitud que Dios nos invita a vivir con él, cambiando aquello que nos impide reconocer la manifestación de Dios en medio de su pueblo. Volver por otro camino es descubrir aquellos aspectos de nuestra vida que deben cambiar, que deben dejarse transformar por el amor que Dios nos muestra, por la paz que nos trae su enviado, por la vida que nos regala a través del Niño Jesús, nacido en un pesebre para nuestra salvación.

Que nuestro Buen Dios, dueño y Señor de la historia, nos regale sus bendiciones en este año, para que podamos reconocer los brotes germinales de su presencia en toda nuestra historia, personal, familiar, comunitaria y social, de manera que podamos ser transparencia suya para todos los que nos rodean.


Foto de Jose Antonio Pagola.
RELATO DESCONCERTANTE - 
José Antonio Pagola
Ante Jesús se pueden adoptar actitudes muy diferentes. El relato de los magos nos habla de la reacción de tres grupos de personas. Unos paganos que lo buscan, guiados por la pequeña luz de una estrella. Los representantes de la religión del Templo, que permanecen indiferentes. El poderoso rey Herodes que solo ve en él un peligro.
Los magos no pertenecen al pueblo elegido. No conocen al Dios vivo de Israel. Nada sabemos de su religión ni de su pueblo de origen. Solo que viven atentos al misterio que se encierra en el cosmos. Su corazón busca verdad.
En algún momento creen ver una pequeña luz que apunta hacia un Salvador. Necesitan saber quién es y dónde está. Rápidamente se ponen en camino. No conocen el itinerario preciso que han de seguir, pero en su interior arde la esperanza de encontrar una Luz para el mundo.
Su llegada a la ciudad santa de Jerusalén provoca el sobresalto general. Convocado por Herodes, se reúne el gran Consejo de «los sumos sacerdotes y los escribas del pueblo». Su actuación es decepcionante. Son los guardianes de la verdadera religión, pero no buscan la verdad. Representan al Dios del Templo, pero viven sordos a su llamada.
Su seguridad religiosa los ciega. Conocen dónde ha de nacer el Mesías, pero ninguno de ellos se acercará a Belén. Se dedican a dar culto a Dios, pero no sospechan que su misterio es más grande que todas las religiones, y tiene sus caminos para encontrarse con todos sus hijos e hijas. Nunca reconocerán a Jesús.
El rey Herodes, poderoso y brutal, solo ve en Jesús una amenaza para su poder y su crueldad. Hará todo lo posible para eliminarlo. Desde el poder opresor solo se puede «crucificar» a quien trae liberación.
Mientras tanto, los magos prosiguen su búsqueda. No caen de rodillas ante Herodes: no encuentran en él nada digno de adoración. No entran en el Templo grandioso de Jerusalén: tienen prohibido el acceso. La pequeña luz de la estrella los atrae hacia el pequeño pueblo de Belén, lejos de todo centro de poder.
Al llegar, lo único que ven es al «niño con María, su madre». Nada más. Un niño sin esplendor ni poder alguno. Una vida frágil que necesita el cuidado de una madre. Es suficiente para despertar en los magos la adoración.
El relato es desconcertante. A este Dios, escondido en la fragilidad humana, no lo encuentran los que viven instalados en el poder o encerrados en la seguridad religiosa. Se les revela a quienes, guiados por pequeñas luces, buscan incansablemente una esperanza para el ser humano en la ternura y la pobreza de la vida.
José Antonio Pagola
Epifanía del Señor - C
(Mateo 2,1-12)
06 de enero 2016

lunes, 4 de enero de 2016

Formación 2016


Estimad@s cevequinaos para este 2016, se ofrecerán en línea, desde el Centro de Espiritualidad Ignaciana (Guadalajara, México), los curso de FORMACIÓN siguientes:
                    Las sesiones se transmitirán en vivo y se  grabarán y estarán disponibles en 
                YouTube por los siguientes 14 días.
Video curso
                    Las sesiones (2 hrs aprox. c/u) se grabaron durante el 2015 y están disponibles a 
                quien se registre, para que pueda avanzar a su ritmo.
                Una vez registrados se indicará el enlace a YouTube, para verlas.

      > Facilitador: Mto. Roberto Núñez Gutierrez. 
                              Lic. en Psicología.
Mtr. en Dirección y gestión de centros educativos,  
Editor y expositor de temas de espiritualidad y desarrollo humano.
      

domingo, 3 de enero de 2016

LA FRASE DE LA SEMANA

CORRESPONDIENTE AL EVANGELIO DE HOY PARA REFLEXIONAR TODA LA SEMANA


Clic aquí para ver el evangelio completo: Mt. 2, 1-12

domingo, 27 de diciembre de 2015

LA FRASE DE LA SEMANA

CORRESPONDIENTE AL EVANGELIO DE HOY PARA REFLEXIONAR TODA LA SEMANA


PARA VER EL EVANGELIO COMPLETO CLIC AQUÍ: Lc.2, 41-52


“Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto?”

Sagrada Familia – Ciclo C (Lucas 2, 41-52) 27 de diciembre de 2015


Alguna vez leí en El Tiempo un artículo del Hermano Marista, Andrés Hurtado, conocedor, como el que más, de la geografía y de las riquezas ecológicas de Colombia. Se nota que no sólo conoce los ríos más remotos y las cordilleras más apartadas, sino el corazón humano. El título de su escrito es: Cuando sufrir es bueno. Y comienza contando su encuentro con un matrimonio que viene a ponerle quejas de su hijo adolescente:

"No sabemos qué pasa, es de una rebeldía total, parece incluso que nos odiara a nosotros sus padres, que se lo hemos dado todo’. Sin compasión y tratando de no ser nada elegante pero sí muy sincero, les dije: ‘Ese es el problema: que se lo han dado todo. Para empezar, señora –le dije– deje de llamarlo mi niño o mi bebé, que ya tiene 17 años’. Luego supe que sus padres le han satisfecho todo, hasta los más mínimos caprichos. Y pretenden calmar sus rebeldías y ganar su amor dándole cada vez más cosas, incluso ajustándose el cinturón porque mi niño o mi bebécada vez exige cosas de más valor. Esta es la radiografía de muchos padres modernos, que creen amar a sus hijos y educarlos cediendo a todos sus caprichos, colmándolos de regalos y evitándoles el menor sufrimiento” (...).

“La capacidad de sufrimiento de estos muchachos es nula, porque nada los ha contrariado en la vida y todo lo han tenido a pedir de boca y a velocidad de madre torpe y sobreprotectora. Cuando llegan ciertas contrariedades cuya solución no se encuentra en regalos o cosas materiales, la idea del suicidio ronda y en veces se hace efectiva. (...) Por ahí leí que el hombre es un aprendiz y el dolor es su maestro; que el que no ha sufrido nada sabe. Y podríamos componer un refrán que diga: dime cuánto has sufrido y te diré cuánto vales. Ahora que hemos descubierto que los niños y los hijos también tienen derechos humanos (¡admito que quiero ser sarcástico!), debemos respetar el derecho sumo que tienen a ser bien educados y formados. Y hay que prepararlos también para el sufrimiento (que es parte importante de la vida) y para las dificultades (...)”.

“Amar a los hijos a punta de concesiones y consentimientos es hacer de ellos seres débiles y convertirlos en tiranos de los demás y esclavos de sí mismos. (...) Resumiendo: señores y señoras acariciadores, denle gusto en todo, conviértanlo(a) en un ser inútil y él o ella mañana los maldecirá, con casi todo derecho. O bien, sufran por dentro, coman callados, háganse los fuertes y háganlo(a) fuerte y antes de que llegue el día de mañana él o ella se lo agradecerá y ustedes no habrán vivido en vano. Que así sea”.

El Evangelio de hoy me trajo a la memoria este estupendo artículo. La virgen María y San José le reclamaron a Jesús su comportamiento: “Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto?” Evidentemente, ellos no entendieron la respuesta, pero no se quedaron callados ni aplaudieron su proceder. Se trató de un reclamo tranquilo, pero firme y hecho en un clima de diálogo y comprensión. Hoy, cuando celebramos el día de la Sagrada Familia, pidamos para que en nuestras familias exista un verdadero diálogo y se viva el amor que es capaz de enseñar también el valor del sufrimiento y de la frustración, que forma seres humanos capaces de enfrentar con entereza y generosidad, los difíciles caminos de la vida.


Hermann Rodríguez Osorio, S.J.

domingo, 20 de diciembre de 2015

“¡Dichosa tú por haber creído!”

Domingo IV de Adviento – Ciclo C (Lucas 1, 39-45) 20 de diciembre de 2015


No sé si habrá sido cierto o no, pero cuentan que en un vuelo trasatlántico, un venerable sacerdote, que regresaba de una peregrinación a tierra santa, entabló conversación con su vecino de asiento. La charla estuvo muy animada y duró gran parte del viaje. Cuando el viajero desconocido supo que el sacerdote era el cura párroco de una conocida parroquia  en la ciudad donde él iba a estar unos días de trabajo, le ofreció ir el domingo a cantar en la misa mayor. El cura se excusó diciéndole que tenían un coro muy bien organizado y que no veía conveniente desplazarlo de sus funciones precisamente en la eucaristía más concurrida de toda la semana. Agradeció la gentileza del viajero, pero rechazó la oferta.

Al llegar al aeropuerto de su ciudad, después de haber hecho el proceso de migración y de haber recogido las maletas, el sacerdote salió del aeropuerto y vio a su vecino de asiento respondiendo a una multitud de periodistas con cámaras fotográficas y de televisión y toda clase de micrófonos. Picado por la curiosidad sobre la identidad de su compañero de vuelo, se acercó al primer transeúnte que se le cruzó y le preguntó si por casualidad sabía quién era ese señor que estaban entrevistando; “–Claro que se quién es. Se trata de un famoso tenor que viene a la ciudad a ofrecer una serie de conciertos. Se llama Luciano Pavarotti”.

Poco después de que María dijo: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí, según tu palabra”, ella salió “de prisa a un pueblo de la región montañosa de Judea” a visitar a su prima Isabel, que estaba esperando a Juan el Bautista. Este encuentro sencillo de amistad, marcado por la acción de Dios en ambas mujeres, refleja la confianza de la Virgen María en la promesa que había recibido de parte de Dios. Ella creyó en la promesa que se le hizo de que sería la Madre del Salvador: “El ángel le dijo: –María no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios altísimo, y Dios el Señor lo hará Rey, como a su antepasado David, para que reine por siempre sobre el pueblo de Jacob. Su reinado no tendrá fin” (Lucas 1, 30-33).

Una promesa como esta no es fácil de creer. Por eso, su prima Isabel le dijo: “–¡Dios te ha bendecido más que a todas las mujeres, y ha bendecido a tu hijo! ¿Quién soy yo, para que venga a visitarme la madre de mi Señor? Pues tan pronto como oí tu saludo, mi hijo se estremeció de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú por haber creído que han de cumplirse las cosas que el Señor te ha dicho!”.

Pidamos para que en este tiempo de Adviento, crezca en nosotros esa esperanza en que las promesas del Señor se cumplirán. Que el Señor no permita que nos contagiemos de la desconfianza que pulula hoy por todas partes. Las promesas que hemos escuchado en este tiempo son incontables. La pregunta es si las hemos escuchado como promesas electoreras que no entusiasman, o como promesas del Señor que siempre cumple su palabra. Porque nos puede pasar lo que le pasó al sacerdote de la historia, que se queda sin escuchar a Pavarotti por no confiar en lo que le ofrecían.

Hermann Rodríguez Osorio, S.J.

LA FRASE DE LA SEMANA

CORRESPONDIENTE AL EVANGELIO DE HOY PARA REFLEXIONAR TODA LA SEMANA


Para ver el evangelio completo clic aquí: Lc. 1, 39-45