CLIC AQUÍ PARA VER EL EVANGELIO COMPLETO: Lc. 3, 10-18
domingo, 13 de diciembre de 2015
domingo, 6 de diciembre de 2015
LA FRASE DE LA SEMANA
CORRESPONDIENTE AL EVANGELIO DE HOY PARA REFLEXIONAR TODA LA SEMANA
PARA VER EL EVANGELIO COMPLETO CLIC AQUÍ: Lc. 3, 1-6
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sábado, 5 de diciembre de 2015
“Todo el mundo verá la salvación que Dios envía”
Domingo II de Adviento – Ciclo C (Lucas 3, 1-6) 6 de diciembre de 2015
Hace algunos días un amigo me contaba la historia de su abuela que bordaba unos manteles muy hermosos. “Cuando era niño me quedaba junto a ella las tardes enteras charlando mientras sus hábiles manos danzaban en perfecta armonía con los hilos y las telas. Su estado de ánimo variaba dependiendo del día. A veces estaba alegre y conversadora; otras lucía seria y silenciosa. Y de vez en cuando se quejaba más de la cuenta. Sin embargo siempre, sin importar el día, cosía con la misma mística. Frecuentemente la encontraba en su silla, dormitando, con la cabeza inclinada levemente hacia adelante, pero aferrada con firmeza a su tejido. Durante semanas sus bordados me parecían extraños y confusos, puesto que mezclaba hilos de distintos colores y texturas, que se veían en completo desorden. Cuando le preguntaba qué estaba tejiendo o bordando, sonreía y gentilmente me decía: –Ten paciencia, ya lo verás. Al mostrarme la obra terminada, me percataba que donde había habido hilos de colores oscuros y claros, resplandecía bordada una linda flor o un precioso paisaje. Lo que antes parecía desordenado y sin sentido, se entrelazaba creando una hermosa figura. Me sorprendía y le preguntaba: –Abuela, ¿cómo lo haces? ¿Cómo puedes tener tanta paciencia? –Es como la vida –respondía–. Si te fijas en la tela y los hilos en su estado original, se asemejarán a un caos, sin sentido ni relación, pero si recuerdas lo que estás creando, todo tendrá sentido”.
Cuando leo las circunstancias que describe el Evangelio que nos presenta hoy la liturgia, tengo la impresión de ver un tejido, todavía sin forma, como el de la abuela de mi amigo: “Era el año quince del gobierno del emperador Tiberio, y Poncio Pilato era gobernador de Judea. Herodes gobernaba en Galilea, su hermano Filipo gobernaba en Iturea y Traconítide, y Lisanias gobernaba en Abilene. Anás y Caifás eran los sumos sacerdotes”. Pero cada uno de estos hilos, con los que Dios iba tejiendo la historia humana, se iba también tejiendo la historia de nuestra salvación.
Dice san Lucas que “por aquel tiempo, Dios habló en el desierto a Juan, el hijo de Zacarías, y Juan pasó por todos los lugares junto al río Jordán, diciendo a la gente que ellos debían volverse a Dios y ser bautizados, para que Dios les perdonara sus pecados”. El oficio de Juan el Bautista ha sido siempre reconocido como el anuncio de la llegada del Mesías; Juan fue quien supo señalar, entre la multitud, al Cordero de Dios que venía a quitar el pecado del mundo. Juan le enseñó a la gente a reconocer, entre los hilos y las telas de una historia confusa, la presencia del Emmanuel, es decir, del Dios con nosotros, que se hizo historia y sangre, pueblo y cultura, súplica y grito de protesta, en el vientre de María, la Virgen fecunda, la llena de gracia y simpatía.
Juan viene a dar cumplimiento a la profecía de Isaías que invitaba a levantar la voz en medio del desierto: “Preparen el camino del Señor; ábranle un camino recto. Todo valle será rellenado, todo cerro y colina será nivelado, los caminos torcidos serán enderezados, y allanados los caminos disparejos. Todo el mundo verá la salvación que Dios envía”. Que en estos días de adviento, podamos preparar nuestras vidas para que seamos capaces de reconocer, como Juan, o como la abuela de mi amigo, los planes de Dios en medio de los hilos caóticos de nuestra historia personal y colectiva.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
domingo, 29 de noviembre de 2015
LA FRASE DE LA SEMANA
CORRESPONDIENTE AL EVANGELIO DE HOY, PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO PARA REFLEXIONAR TODA LA SEMANA
PARA VER EL EVANGELIO COMPLETO CLIC AQUI: EVANGELIO
sábado, 28 de noviembre de 2015
“(...) Anímense y levanten la cabeza, porque muy pronto serán libertados”
Domingo I de Adviento – Ciclo C (Lucas 21, 25-28.34-36) 29 de noviembre de 2015
Cuentan la historia de un soldado que se acerca a su jefe inmediato y le dice: “–Uno de nuestros compañeros no ha regresado del campo de batalla, señor. Solicito permiso para ir a buscarlo”. “–Permiso denegado –replicó el oficial–. No quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto”. Haciendo caso omiso de la prohibición, el soldado salió, y una hora más tarde regresó mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo. El oficial, furioso, le gritó: ”–¡Ya le dije yo que había muerto! Dígame, ¿valía la pena ir allí para traer un cadáver arriesgando su propia vida?” Y el soldado moribundo respondió: “–¡Claro que sí, señor! Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: ‘¡Estaba seguro que vendrías!". En estos casos es cuando se entiende que un amigo es aquel que se queda cuando todo el mundo se ha ido. Los verdaderos amigos no calculan costos, ni están midiendo gota a gota su propia entrega. Un verdadero amigo no sabe de ahorros, ni de moderaciones en la generosidad. “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos” (Juan 15, 13), decía Jesús antes de su propia entrega hasta la muerte, y muerte de cruz.
Lo que realmente hace novedosa nuestra fe, con respecto a otras religiones, es que nuestro Dios se encarnó, se hizo hombre, compartió nuestra condición humana, menos en el pecado, asumiendo todas las consecuencias de la encarnación. No nos dejó abandonados al poder de nuestras limitaciones, sino que vino a rescatarnos de nuestras miserias personales y sociales. Esta es la esperanza que nos anima y por la cual tenemos que estar despiertos para saber reconocerla y recibirla el día que se acerque: “Tengan cuidado y no dejen que sus corazones se endurezcan por los vicios, las borracheras y las preocupaciones de esta vida, para que aquel día no caiga de pronto sobre ustedes como una trampa. Porque vendrá sobre todos los habitantes de la tierra. Estén ustedes preparados, orando en todo tiempo, para que puedan escapar de todas estas cosas que van a suceder y para que puedan presentarse delante del Hijo del hombre”.
Estas advertencias que nos presenta el evangelio de hoy, pueden ser leídas con temor y temblor, porque anuncian acontecimientos extraordinarios: “Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra las naciones estarán confusas y se asustarán por el terrible ruido del mar y de las olas. La gente se desmayará de miedo al pensar en lo que va a sucederle al mundo; pues hasta las fuerzas celestiales serán sacudidas. Entonces se verá al Hijo del hombre venir en una nube con gran poder y gloria”. Sin embargo, san Lucas está invitando precisamente a lo contrario; no a sentir miedo, sino a llenarse de alegría por lo que va a suceder: “Cuando comiencen a suceder estas cosas, anímense y levanten la cabeza, porque muy pronto serán libertados”.
Cuando nos sintamos hundidos en medio de las dificultades personales o sociales, y parezca imposible levantar la cabeza por la vergüenza y la desesperación; cuando ya no haya luces que iluminen nuestro camino en medio de la noche cerrada, podemos estar seguros, como el soldado aquel con el que comenzamos, que Dios no nos dejará abandonados en medio del campo de batalla. Podremos decirle a Dios: “¡Estaba seguro que vendrías!”, porque nuestro Dios vendrá, con toda certeza, a nuestro encuentro.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Adviento del Año de la Misericordia: Todo sobre y para el Adviento 2015
1.- LA SÍNTESIS DEL ADVIENTO EN UN DECÁLOGO
1.-
Adviento es una palabra de etimología latina, que significa “venida”.
2.- Adviento es el tiempo litúrgico compuesto por las cuatro
semanas que preceden a la Navidad como tiempo para la preparación al Nacimiento
del Señor.
3.- El adviento tiene como color litúrgico al morado que
significa penitencia y conversión, en este caso, transidas de esperanza ante la
inminente venida del Señor.
4.- El adviento es un periodo de tiempo privilegiado para los
cristianos ya se nos invita a recordar el pasado, vivir el presente y preparar
el futuro.
5.- El adviento es memoria del misterio de gracia del
nacimiento de Jesucristo. Es memoria de la encarnación. Es memoria de las
maravillas que Dios hace en favor de los hombres. Es memoria de la primera
venida del Señor. El adviento es historia viva.
6.- El adviento es llamada vivir el presente de nuestra vida
cristiana comprometida y a experimentar y testimoniar la presencia de
Jesucristo entre nosotros, con nosotros, por nosotros. El adviento nos
interpela a vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor en el
justicia y en el amor. El adviento es presencia encarnada del cristiano, que
cada vez que hace el bien, reactualiza la encarnación y la natividad de
Jesucristo.
7.- El adviento prepara y anticipa el futuro. Es una
invitación a preparar la segunda y definitiva venida de Jesucristo, ya en la
“majestad de su gloria”. Vendrá como Señor y como Juez. El adviento nos hace
proclamar la fe en su venida gloriosa y nos ayuda a prepararnos a ella. El
adviento es vida futura, es Reino, es escatología.
8.- El adviento es tiempo para la revisión de la propia vida
a la luz de vida de Jesucristo, a la luz de las promesas bíblicas y mesiánicas.
El adviento es tiempo para el examen de conciencia continuado, arrepentido y
agradecido.
9.- El adviento es proyección de vida nueva, de conversión
permanente, del cielo nuevo y de la tierra nueva, que sólo se logran con el
esfuerzo nuestro -mío y de cada uno de las personas- de cada día y de cada
afán.
10.- El adviento es el tiempo de María de Nazaret que esperó,
que confío en la palabra de Dios, que se dejó acampar por El y en quien
floreció y alumbró el Salvador de mundo.
2.- NOCIÓN DEL ADVIENTO
“El adviento es un
tiempo de preparación para la navidad, donde se recuerda a los hombres la
primera venida del Hijo de Dios… Es un tiempo en el que se dirigen las mentes,
mediante este recuerdo y esta espera a la segunda venida de Cristo, que tendrá
lugar al final de los tiempos” (Misal Romano, Nº 39) ... continuar leyendo
domingo, 22 de noviembre de 2015
LA FRASE DE LA SEMANA
CORRESPONDIENTE AL EVANGELIO DE HOY PARA REFLEXIONAR TODA LA SEMANA
Para ver el evangelio completo clic aquí: Jn. 18, 33-37
Para ver el evangelio completo clic aquí: Jn. 18, 33-37
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