domingo, 8 de junio de 2014

LA FRASE DE LA SEMANA

AQUÍ ESTA LA FRASE CORRESPONDIENTE AL EVANGELIO DE HOY, DOMINGO DE PENTECOSTES PARA REFLEXIONAR TODA LA SEMANA

PARA VER EL EVANGELIO COMPLETO CLIC AQUÍ: Jn 7, 37-39
SALUDOS

viernes, 6 de junio de 2014

“Paz a ustedes”

Solemnidad de Pentecostés – Ciclo A (Juan 20, 19-23) 8 de junio de 2014

Fray Timothy Radcliffe, antiguo Maestro General de la Orden de Predicadores, comentaba hace algún tiempo el texto bíblico que nos propone la liturgia del domingo de Pentecostés. En su libro, El oso y la monja (Salamanca, San Esteban, 2000, 89-92), llamaba la atención sobre el abismo que existe en entre la paz que buscamos nosotros, y la paz que el Señor nos regala. Cuando los once discípulos estaban encerrados en una casa por miedo a los que habían matado al Profeta de Galilea, el Resucitado vino hasta ellos y les dijo: “¡La paz sea con ustedes!” y ellos “se alegraron de ver al Señor”. Pero la paz que les traía los iba a sacar de la paz del encierro y la soledad... En seguida les dijo: “Como el Padre me envió, también yo los envío”. El Resucitado los desinstala, los saca de su escondite, de su búsqueda egoísta de seguridad. La paz que el Señor nos trae, no siempre se parece a la nuestra...

Casi siempre buscamos la paz encerrándonos en nosotros mismos y evitando todos los riesgos de la construcción colectiva de nuestras comunidades y de nuestra sociedad. En esto nos parecemos a los discípulos. Tenemos miedo a ser heridos y salir lastimados... Hay que reconocer que este miedo no es puro invento. Efectivamente, tenemos experiencia de haber sido heridos muchas veces en nuestras relaciones con los demás y procuramos evitar el dolor y el sufrimiento que produce este choque. Pero también sabemos que cuando nos encerramos y nos aislamos de los demás y del mundo, gozamos apenas de una paz a medias; es una paz frágil que en cualquier momento se desvanece en nuestras manos.

Nos encerramos en una paz frágil porque tenemos miedo al cambio, miedo a los demás, miedo a ser sacados de nuestro nido. El miedo nos paraliza, nos bloquea, nos confunde. Hemos desarrollado una serie de tácticas para cerrar nuestras vidas a ese Dios que quiere sacarnos de nuestro encierro. Echamos llave, literalmente, a nuestros conventos, a nuestras casas, a nuestra habitación, de modo que nadie pueda acercarse a perturbar nuestras vidas con sus insistencias, con sus invitaciones, con sus interpelaciones. Podemos encerrarnos también en el exceso de trabajo... Paradójicamente, llegamos incluso a utilizar la oración para mantener a Dios fuera. Podemos dedicar horas y horas a la oración, recitando palabras y repitiendo frases, sin ofrecer a Dios un momento de silencio porque cabe la posibilidad de que nos diga algo que altere nuestra aparente paz y nuestra tranquilidad acomodada.

Pero el Señor se las arregla para irrumpir en nuestro interior con el soplo de su Espíritu y, aún teniendo las puertas cerradas, como los discípulos en el cenáculo, El viene a inquietarnos y a salvarnos de nuestra aparente paz. Esa es la Buena nueva de hoy. Que el Señor no se cansa de entrar en nuestras vidas para ofrecernos SU paz. Una paz que nos abre a los demás con el riesgo de ser heridos. Las heridas de las manos y el costado es lo primero que les enseña el Resucitado a los discípulos cuando les anuncia su paz... Se trata, entonces, de una paz conflictiva, ‘agónica’, como diría don Miguel de Unamuno... Es una paz que abre desde fuera nuestros sepulcros para que no sigamos viviendo como muertos, sino para que vivamos una vida plena y auténtica, es decir, llena de preguntas y de problemas, pero iluminada por Dios que es el que nos ofrece la auténtica vida en abundancia.

Un saludo cordial.
 
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología

Pontificia Universidad Javeriana

miércoles, 4 de junio de 2014

Día 04 Vencerse a sí mismo

“Cristo nos liberó para que fuéramos realmente libres. Por eso, manténganse firmes y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud."  Gálatas 5,1
 INICIO
En la medida que voy entrando y viviendo esta experiencia espiritual, en nuestra vida puede haber un cambio, tal vez no de actividades, pero sí de actitudes (no tenga que cambiar lo que hago sino el cómo lo hago), tenemos que pedir que comprenda que los caminos de Dios son diferentes, que esos caminos no son como los que hasta ahora hemos creído que tenían que ser.

MEDITACIÓN
Ignacio nos guía con su (PyF) para seguir los caminos de Dios: “donde se sigue que el hombre, tanto ha de usar de ellas cuanto le ayuden para su fin,  y tanto las ha de dejar, cuanto para ese fin le impiden. Por lo tanto es necesario hacernos indiferentes (libres) ante todo, de tal manera que no queramos, de nuestra parte, más salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta. Y así de todo lo demás; solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce para el fin que somos creados.” [23 cont.]

REFLEXIÓN
¿Caigo en cuenta de las afecciones desordenadas que tengo (gustos, placeres, intereses, etc.) por elección propia o impuesta (publicidad mediática, estilos de vida fuera de la realidad, corrupción, mentira, etc.) que van en contra de la gente o de mí mismo?
 Sí, vencerme a mí mismo, es ser libre. ¿Qué tengo que vencer para poder elegir lo que me lleve a Dios?
¿Qué creo que Dios me está pidiendo, en esta experiencia espiritual para que lo vaya dejando o pueda renunciar? (Génesis 12, 1-5 y Génesis 22, 1-19)
COLOQUIO

Termina con un coloquio (platica o diálogo) con Jesús, sobre tus afectos y apegos ‘desordenados’, que no te dejan libre para seguirlo a Él. Escribe los sentimientos y descubrimientos que surgieron de tu meditación.  Agradece a Papá Dios y termina  con un Padre Nuestro.

Día 04 Vencerse a sí mismo

“Cristo nos liberó para que fuéramos realmente libres. Por eso, manténganse firmes y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud."  Gálatas 5,1

INICIO
En la medida que voy entrando y viviendo esta experiencia espiritual, en nuestra vida puede haber un cambio, tal vez no de actividades, pero sí de actitudes (no tenga que cambiar lo que hago sino el cómo lo hago), tenemos que pedir que comprenda que los caminos de Dios son diferentes, que esos caminos no son como los que hasta ahora hemos creído que tenían que ser.

MEDITACIÓN
Ignacio nos guía con su (PyF) para seguir los caminos de Dios: “donde se sigue que el hombre, tanto ha de usar de ellas cuanto le ayuden para su fin,  y tanto las ha de dejar, cuanto para ese fin le impiden. Por lo tanto es necesario hacernos indiferentes (libres) ante todo, de tal manera que no queramos, de nuestra parte, más salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta. Y así de todo lo demás; solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce para el fin que somos creados.” [23 cont.]

REFLEXIÓN
¿Caigo en cuenta de las afecciones desordenadas que tengo (gustos, placeres, intereses, etc.) por elección propia o impuesta (publicidad mediática, estilos de vida fuera de la realidad, corrupción, mentira, etc.) que van en contra de la gente o de mí mismo?
 Sí, vencerme a mí mismo, es ser libre. ¿Qué tengo que vencer para poder elegir lo que me lleve a Dios?
¿Qué creo que Dios me está pidiendo, en esta experiencia espiritual para que lo vaya dejando o pueda renunciar? (Génesis 12, 1-5 y Génesis 22, 1-19)
COLOQUIO

Termina con un coloquio (platica o diálogo) con Jesús, sobre tus afectos y apegos ‘desordenados’, que no te dejan libre para seguirlo a Él. Escribe los sentimientos y descubrimientos que surgieron de tu meditación.  Agradece a Papá Dios y termina  con un Padre Nuestro.

domingo, 1 de junio de 2014

LA FRASE DE LA SEMANA

AQUÍ ESTA LA FRASE CORRESPONDIENTE AL EVANGELIO DE HOY PARA REFLEXIONAR TODA LA SEMANA
PARA VER EL EVANGELIO COMPLETO CLIC AQUÍ: Mt. 28, 16-20

SALUDOS. 

“Yo estaré con ustedes todos los días”

Solemnidad de la Ascensión del Señor – Ciclo A (Mateo 28, 16-20) 1 de junio de 2014

Hay personas a las que les cuestan, particularmente, las despedidas. Son momentos muy intensos, en los que se expresan muchos sentimientos que duermen en el fondo del corazón y tienen miedo de salir a la luz y expresarse de una manera directa. Pero, en estos momentos, saltan inesperadamente y sorprenden a unos y a otros... Despedirse es decirse todo y dejar que el otro se diga todo en un abrazo que contiene la promesa de seguir presente a pesar de la ausencia.

Salta a mi memoria, en esta solemnidad de la Ascensión del Señor, la poesía que Gloria Inés Arias de Sánchez escribió para sus hijos, y que lleva por título: «No les dejo mi libertad, sino mis alas». Como ella, el Señor se despide de sus discípulos, ofreciéndoles un abrazo en el que se dice todo y nos regala la promesa de su presencia misteriosa, en medio de la ausencia:

“Les dejo a mis hijos no cien cosechas de trigo // sino un rincón en la montaña, con tierra negra y fértil, // un puñado de semillas y unas manos fuertes // labradas en el barro y en el viento. // No les dejo el fuego ya prendido // sino señalado el camino que lleva al bosque // y el atajo a la mina de carbón. // No les dejo el agua servida en los cántaros, // sino un pozo de ladrillo, una laguna cercana, // y unas nubes que a veces llueven. // No les dejo el refugio del domingo en la Iglesia, // sino el vuelo de mil palomas, y el derecho a buscar en el cielo, // en los montes y en los ríos abiertos. // No les dejo la luz azulosa de una lámpara de metal, // sino un sol inmenso y una noche llena de mil luciérnagas. // No les dejo un mapa del mundo, ni siquiera un mapa del pueblo, // sino el firmamento habitado por estrellas, // y unas palmas verdes que miran a occidente.

No les dejo un fusil con doce balas, // sino un corazón, que además del beso sabe gritar. // No les dejo lo que pude encontrar, // sino la ilusión de lo que siempre quise alcanzar. // No les dejo escritas las protestas, sino inscritas las heridas. // No les dejo el amor entre las manos, // sino una luna amarilla, que presencia cómo se hunde // la piel sobre la piel, sobre un campo, sobre un alma clara. // No les dejo mi libertad sino mis alas. // No les dejo mis voces ni mis canciones, // sino una voz viva y fuerte, que nadie nunca puede callar. // Y que ellos escriban, ellos sus versos, // Como los escribe la madrugada cuando se acaba la noche. // Que escriban ellos sus versos; // por algo, no les dejo mi libertad sino mis alas...”

“Los once discípulos se fueron a Galilea, al cerro que Jesús les había indicado. Y cuando vieron a Jesús, lo adoraron, aunque algunos dudaban. Jesús se acercó y les dijo: – Dios me ha dado autoridad en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.
 
Un saludo cordial.

Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana

domingo, 25 de mayo de 2014

LA FRASE DE LA SEMANA

AQUÍ ESTA LA FRASE CORRESPONDIENTE AL EVANGELIO DE HOY PARA REFLEXIONAR TODA LA SEMANA
PARA VER EL EVANGELIO COMPLETO CLIC AQUÍ: Jn. 14, 15-21
SALUDOS